PHOTOCALL AIRELIBRE_DEFTenemos una sorpresa

 Han pasado tantos años por nuestra escuela Aire Libre, que los alumnos se nos han hecho mayores y se han convertido en antiguos alumnos; los árboles del patio han crecido hasta el cielo, y nuestro sueño pedagógico sigue adelante con la punta bien afilada.

Así que ahora aquellos niños que teníamos jugando y aprendiendo en nuestras aulas hace 38 años, vuelven con sus hijos en las manos para confiárnoslos, igual que hicieron sus padres con ellos. Ver si se parecen o no a sus padres o madres y averiguar qué novedades traen consigo “los nuevos” de la saga, es toda una aventura cargada de emociones para las maestras.

Tenemos antiguos alumnos que se han hecho arquitectos, bomberos, médicos, cocineros, ingenieros, diseñadores, músicos, informáticos, bailarines, farmacéuticos, maestros, matemáticos, psicólogos, actores, abogados, escritores, deportistas, comerciantes, empresarios… En su mayoría viven por aquí, pero también los hay que residen en Alemania, Francia, Italia, Londres, Brasil, Japón, Chile, o Estados Unidos. Eso sí, los que contactan con nosotros nos dicen que recuerdan con mucho afecto a su querido colegio Aire Libre.

Hay quien refiere momentos concretos, como el de aprender a contar con almendras, el de ir de excursión al “Rompeculos”, el de votar el tema preferido para investigarlo con los compañeros. Hay quien se queja de que hayamos quitado la montaña del patio y aplastado los tubos contra el suelo, y no hay modo de convencerlos de que la montaña y los tubos están exactamente igual que estaban, y que los que han crecido son ellos. Hay quien recuerda incluso en qué hamaquita dormía, con quien jugaba al tranco o qué disfraz le gustaba más.

Nos cuentan que añoran las albóndigas, el arroz caldoso, los espaguetis, la olleta, la tarta del cole. Añoran el teatro de los viernes, la fiesta de los abuelos, los bailes, los cuentos, las rimas con sus nombres, las pasarelas de Carnaval, la “cremà” de la foguera, el juego libre, las conversaciones en círculo estilo tribu, el Mayo musical… Añoran una cotidianidad enriquecida con la alegría, el placer y la confianza.

Para nosotras, las maestras, es bonito saber que aquella niña morenita y rizada que bailaba con seriedad y apasionamiento, ahora es una de las bailarinas principales del ballet de Basilea. Que aquel niño observador y minucioso que se pasaba el día dibujando planos y construyendo ciudades con las maderas de la clase, es arquitecto. Que aquella nena amante del arte y de los trabajos creativos, es una exitosa pintora. Que aquel movido y ruidoso chiquillo que armaba conciertos con los cubos y las palas del patio, es percusionista de la banda municipal de nuestra ciudad. Que aquella niña soñadora y tranquila se ha convertido en una eficaz cirujana. Que aquel niño que disfrutaba mezclando la pintura, es un excelente cocinero… Y así podríamos seguir interminablemente.

Hoy queremos celebrar esta realidad entrañable y hermosa. Así que hemos preparado un colorido cartel que dice así: “Yo fui a la Escuela Infantil Aire Libre”. Y desde aquí invitamos a todos los antiguos alumnos que lo deseen, a posar en él como un símbolo vivo de que la infancia es un tiempo que deja importantes huellas sentimentales en las personas, de que se puede aprender desde el corazón, y de que la escuela puede ser un lugar de encuentro, de amistad y de curiosidades compartidas.

Os esperamos, pues, para que nos dejéis como regalo vuestras fotografías, que serán un buen testimonio del tiempo que hemos vivido juntos.

Y así, con la excusa del “fotocol”, podremos saludarnos, ponernos al día y darnos un abrazo.

Las maestras