PROYECTOS DE ARTE

PINTOR QUE PINTAS CON AMOR (2002)

En la escuela hemos estado un tiempo curioseando y aprendiendo sobre el arte de la pintura y estamos muy contentos de haberlo hecho, porque el impacto de la belleza y la fuerza de la creación han logrado  impresionarnos vivamente a todos: niños, padres y maestros. Hemos visto lo bien que pintaban los artistas en torno a los cuales hemos trabajado: Sorolla, Picasso, Miró, Klee, Van Gogh, Tàpies y Calder.
También hemos comprobado que ninguno pintaba igual que otro, porque cada cual lo hacía a su manera, y sobre todo, nos hemos enterado de que todos ellos lo pasaban muy bien pintando. Parecido a lo que nos pasa a  nosotros, que pintamos a nuestra manera, muy bien y además pasándolo estupendamente. Por eso algunos de aquí dicen que cuando sean mayores quieren ser pintores. En cada clase hemos ido aprendiendo sobre la vida y la obra de los pintores elegidos y aunque esta vez hemos sido los maestros los que hemos escogido el tema, por lo visto los niños han aceptado la elección, a juzgar por el entusiasmo con que está viviendo el acontecimiento artístico  toda la escuela. Las palabras que se escuchan estos días en las clases son: cuadro, paleta, acuarela, pintura, ceras, óleo, museo, exposición, marco, retrato, autorretrato, caricatura, paisaje, bodegón, copia, original, realista, abstracto…
Las aulas se han llenado de las pinturas de los famosos y de las de los niños, inspirados en ellas. Así que hemos tenido que ponerlas también por los pasillos, por la entrada, por la sala de psicomotricidad… ¡Tenemos el colegio convertido en un museo!  Son tan bonitas que siempre vemos a alguien contemplándolas admiradamente. Sobre todo los propios autores. Así que hemos hecho varios recorridos por el colegio, en los que los niños de cada clase iban contándoles a los demás  lo que habían aprendido del pintor que habían trabajado, y se oían comparaciones, preferencias, algún que otro aspaviento ante alguna obra que les chocaba o asustaba…, y también solidarias adhesiones al pintor del amigo, del hermano… En fin, que no se habla de otra cosa… Nos “enseñamos” mutuamente las pinturas de los alumnos, nos contamos las curiosidades, virtudes o debilidades de los pintores…¡Una maravilla!
El placer de mancharse con la pintura, de mezclarla, restregarla, amontonarla, estirarla... logrando productos nuevos, originales y particularísimos, es uno de los motivos por los que se respira estos días en la escuela este ambiente de valoraciones mutuas, de autoestimas satisfechas. Cada cual pinta…¡y a todo el mundo le gusta! A las maestras, a los compañeros, a los padres…Nos estamos dejando jugar con los elementos, nos permitimos pegar cualquier cosa en los papeles, telas, o cartones, desde elegantes purpurinas, hasta tierra de las macetas, miel, posos de café, hojas, flores, arena, alambres…Y todo ello con intención de belleza, con miraditas de lado “a ver cómo me va quedando de bonito”…Porque mirar un cuadro o producirlo son cosas que tienen que ver con uno mismo, con nuestras emociones, con la emergencia de la propia identidad, con el deseo de que lo bello perdure, se quede entre los dedos, en la tela, en los ojos y en el corazón. Para acompañarnos y alegrarnos. Para darnos fuerza. Para compartir y regalar. Para consolar y hacer colchón en los momentos malos. Para vibrar y hacer emocionar en los momentos buenos. Para recordar…
El asombro, la admiración y el disfrute ante los colores, los motivos argumentales, las formas… son tan auténticos que creemos que ha sido un acierto emprender este trabajo. Los maestros hablamos de arte, compramos libros, inventamos modos de acercar las obras a los niños…Los padres entran a clase y se admiran ante los trabajos de sus hijos.Los niños están contentos viendo cómo los pintores “verdaderos” pintan tan libres y tan abiertos como a ellos les gusta pintar. Si un cuadro no les gusta, lo dicen. Si un cuadro les asusta, así lo expresan. Si un cuadro les emociona, lo proclaman con alegría…¡Así que damos las gracias y la bienvenida al arte en la escuela!