CABECERA_LAOREJAVERDEDESTACADO_LAOREJAVERDEEn esta sección, cuyo nombre viene del poema de Gianni Rodari, os acercamos grandes conversaciones de vuestros hijos. Sencillos momentos llenos de significado.

Un día, en el Expreso Soria Monterde,
vi que subía un hombre con una oreja verde.
No era ya un hombre joven sino más bien maduro,
todo menos su oreja, que era de un verde puro.
Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.
Le pregunté:–Esa oreja que tiene usted, señor,
¿Cómo es de color verde si ya es usted mayor?
Puede llamarme viejo –me dijo con un guiño–
esa oreja me queda de mis tiempos de niño.
Es una oreja joven que sabe interpretar
voces que los mayores no llegan a escuchar:
Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo,
del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo.
Y comprendo a los niños cuando hablan de esas cosas
que en la oreja madura resultan misteriosas…
Eso me contó el hombre con una oreja verde
un día, en el expreso de Soria a Monterde
Gianni Rodari

Frases que escucha LA OREJA VERDE:

Las burlas

- Aquí hay algunos niños que, a veces, se burlan de otros y eso no tiene sentido y no me gusta. Vamos a hablarlo.
- Sí, ayer él decía que otros niños tenían tenían un moco pegado.
- ¿Y eso por qué? ¿Para hacerte el gracioso? ¿Por qué estaban lejos y no te oían? Si te oyeran seguramente les dolería o les enfadaría.
- Era broma.
- No, eso no es broma y tú lo sabes, porque se ha hablado más veces.
- También lo decían otros, no sólo yo.
- Y algunas chicas.
- No tienen derecho nadie a burlarse de otros, mi padre ya me lo dijo.
- No se puede burlar.
- Si se burla uno de otro amigo, se le irá el amigo y no tendrá.
- Es verdad.
- Las burlas duelen en el corazón.
- Podíamos hacer un cartel que dijera eso.
- Uno en la clase y otro en el patio, porque es el patio donde decimos las burlas.
- O hacemos una pulsera y se la ponemos al que se burle.
- ¿Y qué pondría la pulsera?
- “NO SE PUEDE BURLAR PORQUE NOS SENTIRÍAMOS MAL”.

 La brújula

El otro día Julio trajo una brújula que originó una hipótesis chocante:
-He traído mi brújula.
-¿Y sabes para qué sirve?
-No
-¿Alguien de aquí sabe para qué sirve una brújula?
-Yo sí,  para saber dónde está lo bueno, sentenció Yoel
-Es para saber los caminos, dijo Jaime.
-Es para saber la hora, dijo Chimo.
-Es para saber para donde hay que mirar, dijo Marc.
-Es para colgarla en la pared, señaló María.
-No, es para colgársela en los pantalones cuando te vas a la montaña, dijo Carlos.
-¿No será “de adorno”?, se preguntó Sofía.