jugar es importante

 

¿Cuándo hay que empezar a decir que “no” a los niños?

Ante las pérdidas, pero también ante cualquier dificultad, frustración, contrariedad o error se suelen dar reacciones por parte de los adultos de calmar a los niños, ceder, decir: “no pasa nada”… Es como si se quisiera evitar a los niños el más mínimo displacer, como si nuestra misión como adultos (padres y maestros) fuera tenerlos contentos, saciados, sonrientes y felices.

¿Y para cuándo irles haciendo ver que no todo sale redondo? ¿Para cuándo iniciar el camino de mostrarles los límites que presenta la realidad? ¿Para cuándo regalarles una negativa, un freno, un “no”, un “hasta aquí”?

Una de las preguntas más habituales en las reuniones o entrevistas de padres de niños de 1 y 2 años es: ¿Cuándo hay que empezar a decirles que “no”? Las maestras sonreímos ante este interrogante que se repite año tras año. Las familias se asombran ante nuestra respuesta tan sencilla y tan real: Desde el momento en que se vea necesario.

-Pero cómo si son tan pequeños.

-Pero no lo van a entender.

-Pero se pueden enfadar, o llorar.

-¿No será demasiado duro?

-¿No se podría esperar, por ejemplo, hasta los tres años?

Desmontar estas dudas con lógica, claridad, afecto y el buen sentido que mejor logremos imprimir al asunto, será saludable.

-Entonces si tu hijo se quiere comer un excremento de cabra que ha encontrado en sus exploraciones por el campo, ¿se lo permitirías? ¿no le dirías que no?

-¿Y si se mete los dedos en la boca y está a punto de vomitar?

-¿Y si gatea hacia el borde de la acera?

-¿Si le mete el dedo en el ojo a su hermano?

-¿Y si tira juguetes por el balcón?

Lo dicho: lógica, claridad, afecto y buen sentido serán lo más saludable.

 -Mari Carmen Díez Navarro-

ABURRIRSENOESMALO